miércoles, 2 de septiembre de 2020

Al abrirse: milagros cotidianos

 

Se abre sin distinción,
sin miedo al qué dirán, 
o al murmullo de otras flores.

Desenvuelve con ternura
las 24 horas de su existencia.

No las mide ni las cuenta,
solo entrega, en vida,
el lenguaje de sus pétalos.

Enuncia su aroma herbáceo,
sus acentos de polen fecundo,
teclea sus estambres. 

Danza en movimientos aleatorios,
entre las patas de los insectos, 
que la envuelven en alas de tibieza.

Sacude entre sépalos sus tormentas.
Permanece erguida, 
aún en la delgadez de su tallo.

Se deja acariciar por el viento,
mientras cae y se desmiembra 
para volver a la raíz
de sus piernas de luz.  


sábado, 8 de agosto de 2020

Giros

 

Así, en un giro nos desplazamos. Viajamos, entre uno y otro. Cuanto más rápido giramos nos hacemos invisibles. Ya no caminamos por las aceras, en línea recta sino en curvas continuas que adquieren pausas o se aceleran. En ocasiones, nos movemos entre otros que sienten algo pasó muy cerca y los estremeció, como el aroma de un viento un poco más limpio. Los ojos cristalinos de un bebé y de algunos niños son capaces de divisar los giros, no solo de los humanos sino de los animales, centauros y dragones que giran al compás de los matemáticos seres celestiales. Esa inspiración que, de pronto, nos llega, provienen de seres en giros. Es casi un minúsculo torbellino que roza las mejillas, un cosquilleo que ingresa al canal auditivo y toca ese tímpano que emite un mantra enfático, un verso en sanscrito que solo si estas “limpio” podrás en ese instante o con el tiempo recuperar. 

¿Giramos?

#Historiasdeviajes


BiosEscritora


lunes, 3 de agosto de 2020

Existir


Permitió que el amor ocurriese 
naturalmente en su interior.
Se respiró y se inhaló,
varias veces.
Entonces, sin prisa, 
fue despertando
al sencillo milagro de existir.

domingo, 26 de julio de 2020

Conversar en silencio con Dios

Los ángeles pueden volar
porque se toman a sí mismos a la ligera
 [Gilbert Keith Cherstenton (1874-1936)].

Ayer desperté en la madrugada con ese deseo de dialogar con Dios. No quería pensar, estoy tan cansada de ello, de leer cifras, mentiras, verdades, calamidades, cansada de preocuparme y de perder la vida, los instantes, en medio de los pensamientos, casi todos innecesarios. 

Esta vez decidí conversar con él. Con el creador de todo. “YO SOY” dice la tarjeta de presentación de mi novio Miguel, y fue gracias a ella que un ángel, llamado Olga, me contactó hace un par de semanas: ella había encontrado mi bolso con mis documentos que en la mañana de ese día yo había dejado en un taxi, por andar distraída, ocupada con mis pensamientos.

Recuerdo ahora lo sucedido… De repente, uno de ellos me susurra esta frase: “Los ángeles pueden volar porque se toman a sí mismos a la ligera”. Dios habita en los milagros, en la ausencia de pensamientos “Todo es un milagro”. En silencio, me lo mostró Dios, y me llevó esa madrugada a un lugar, me mostró unas personas en un autobús, todos iban discutiendo “¿Por qué pelean?,” pensé. Justo en ese instante pasaban dos adultos mayores. El bus casi roza al mayor, un abuelo que iba apoyándose con su caminador y, a su lado, su esposa. Fue perfecto, ellos no se inmutaron, continuaron tan tranquilos caminando, a su ritmo, despacio, mientras la gente dentro del vehículo gritaba angustiada: se preocupaba. 

La mayoría estaba tan asustada que se perdió el milagro que estaba sucediendo. "¿Ves? Nada les pasó. ¡Confía! ¿Crees en los milagros?", me preguntó Dios, era tan evidente, me estaba volviendo ciega frente a la belleza, estaba desconfiando de la matemática divina de la vida por estar obsesionada con las preocupaciones.
“Ve mas allá de tus miedos”, me dice Miguel en los momentos en los cuales estoy aterrorizada, es entonces cuando más los siento. 
“Suelta, simplemente, suelta, así aprenderás a contemplar y a no perderte cada milagro”. Eso surgió en aquel momento que decidí, por fin, dialogar con Dios.
¡Gracias!

jueves, 18 de junio de 2020

Asombro


El asombro es
el camino 
sin camino.
Los pasos
no dados
para llegar
a aquel lugar
sin sitio
y en todos 
los lados
presente...

jueves, 4 de junio de 2020

domingo, 24 de mayo de 2020

Miguel



Amo tus células que cabalgan y vuelan
desde la más grande hasta la más pequeña.

Tus unicornios y dragones que habitan en tus cuevas
y se posan, con delicadeza, en el ángulo abismal de tus pestañas.
Amo tus precipicios cuando caigo en tus abrazos de olas
 y resbalo, sin miedo, en las laderas vertiginosas de tus montañas.

Amo tus serranías y picos. Tu boca de incesante lluvia.
Amo tu río caudaloso de venas y tus arterias preciosas de manglares.

Amo tus ojos de bosque y tus barbas de selvas
 con poderosas lianas
donde se mecen las olas.

Amo tu pecho, 
tu corazón que late al ritmo de los planetas.

Amo tu naturaleza de nubes y tormentas.
De mareas y rayos.
De rocío, sabiduría y calma.

Te amo…
Miguel…