jueves, 17 de enero de 2019

Pacífico



Pacífico

Como en el escenario de una abeja
que se sumerge en la miel de los días,
me sumerjo en siete
de los sentidos siguientes
que contiene una palabra:

Pacífico es…

Océano que baña las costillas de la esperanza.
Paz o planta que habita o “fica”, zamba o danza.
Sol naciente que ilumina la belleza cotidiana.
Estado de humedad profunda en los estados más calcáreos.
Adaptación del ser que aprende.
Consciencia salva para no perderse en el escenario del juego del fuego.
Mar de olas que traen sonidos que todo lo calman.

Al sumergirme, no me ensordezco.
Simplemente, vuelvo a respirar.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Levedad



De lienzo, la nube.
De fondo, el azul del contraste.
La protagonista, su cuerpo.
Su enseñanza: el instante,
la levedad hecha ave.

Todo en unos segundos,
“un momento” 
de un año en curso 
que, pronto, emprende vuelo.

Buen fin y continuación 
de maravillosos ciclos, 
para todos.

Bios Escritora.

domingo, 23 de diciembre de 2018

"A mano y corazón" feliz navidad y nuevo año 2019


Hace muchos, muchos años
se solía escribir "a mano",
se enviaban cartas
que nacían entre los dedos
y llevaban una gota de sí.

Hoy nos reconciliamos 
con esas letras que nacían así,
según el momento e inspiración
que, de repente, llegaba.

¡Felices fiestas! "A mano y corazón".

domingo, 16 de diciembre de 2018

A mar en navidad

Imagen tomada del libro: Mi ángel. Panamericana Editorial.

Los ángeles pueden volar 
porque se toman 
a sí mismos 
a la ligera 
[Gilbert Keith Cherstenton 
(1874-1936)]


El pensamiento, a veces, se posa tan fuerte
Que aprisiona el deseo de volar.
Mas, con solo mirar al cielo, hasta el alma se eleva
Y, nos recuerda, se acerca la navidad.
Momento de limar las asperezas, 
para que no se nos enreden
las cuerdas de la paz.

Orar es un camino,
Otra opción, es amar. 

viernes, 30 de noviembre de 2018

Humanos y salvajes, mortales y divinos



[...] Humanos y salvajes,
mortales y divinos.
Celestes y terrestres.
Ángeles y fieras.
Mas, el alma
que todo lo supera...
Levita, se eleva.
Ligera se entrega.

Se desprende de las penas.
Ciñe su cintura de eras.

Habla con los animales,
y milagros balbucea,
sin dejar huella etérea.

En la ruta silenciosa
de su férrea lealtad,
camina, corre,
se detiene, espera.

Cultiva el don de la paciencia
para poder asimilar,
todo lo que lo rodea [...]

Fragmento dedicado a ti,
San Francesco de Assisi.

domingo, 11 de noviembre de 2018

La idea del valor



Para cambiar, para lograr mis propósitos,
para tener dignidad y alegría,
para controlar mis pensamientos y mis acciones,
debo tener valor.

Si reflexiono,
si pongo toda mi fuerza en cada cosa que hago,
voy desarrollando seguridad en mi misma
y valor.

No me dejaré consumir por la prisa de otro
ni por los modelos gastados del pasado.

Usaré el precioso tiempo que se me da
en hacer mis tareas con esmero
y en darle a ellas el sello
de mi individualidad y mi criterio.

No mentiré nunca
porque esto ira nublando mis ojos
al brillo de la verdad,
y destruirá el valor que necesito
para lograr mis sueños.

Tengo el valor de concebir para mí
horizontes de progreso y buscarlos,
y persistir en ellos.

Tengo el valor de mantener la calma y la ilusión,
aún en las situaciones más difíciles.
Tengo el valor de innovar y cambiar todos los días,
hacia un mejor futuro.

Nunca pretenderé hacer varias cosas a la vez,
pues esto me llenará de angustia
y debilitará mi valor.

Cultivaré la calma, la seguridad y la concentración
en cada una de mis tareas.
El valor que acumule por la reflexión,
y el trabajo bien hecho,
será grande y él será mi mejor medida.

Muchos antes que yo, han querido tener valor y lo han logrado.

(Autora: Mildreth Janina Camacho García).

Estas son las palabras de una jovencita que a sus 17 años
tenía muy claro el valor del tiempo,
del vivir comprometida con cada instante.
Ella, mi maestra de infancia,
juventud y vida,
“princesita muisca”
nunca detuvo sus sueños…

Por ti vuelan las cosas, hermanita.

jueves, 11 de octubre de 2018

Las huellas



Lentamente,
las hormigas de los dedos
van construyendo un escrito.
Agarran el sentir,
lo sujetan con fuerza.

Así, construyen
atan, liberan
una subienda de letras.

Levantan un tronco de ideas.
Ese pulgar prensil,
que acaricia la faena.
Sea escritor, labrador,
constructor o poeta. 

Y de pronto nos vemos,
nos tomamos con fuerza.
Vamos alzando la trama,
con amor o con dolor,
según la huella pronunciada
que queramos dejar en ella.

Jamás se olvida
lo que a través de los poros
con profundidad llega.
Así, una a una las letras
llegan, incluso,
ha arrancar lo más sagrado
a través de unas teclas.