miércoles, 2 de octubre de 2019
Y se despierta todo
Y se despierta todo
en un segundo...
Y todo se mueve,
se aquieta, circula.
Se entregan a sí mismos,
a sus siglos entre laberintos,
a su aire líquido,
en la tierra del fuego.
A sus pirámides de eras,
talladas de leyendas y de historias.
A sus entresijos de sales,
entre la sabiduría de las rocas.
Y se despierta todo
en un segundo,
delicada y matemáticamente,
hasta convertirse en huellas.
Revolotea todo
entre coxis triangulares,
en las curvas de serpientes
con garras que vuelan.
Entonces, todo es materia
que se tiñe de la magia;
mientras, como ríos,
fluyen y regeneran
en cataratas ardientes
en el vacío, al caer.
Su naturaleza fiera
olfatea la belleza:
esa escondida
entre el sacro de lo corpóreo
y el rincón de lo divino.
Y se despierta todo en un segundo.
Los seres entre secretos,
las marcas de cada hueso,
los rostros sin nombre
al ser parte del todo.
Solo, por un segundo,
tan eterno, se despierta todo...
Se reverencian los siglos.
Cae y envuelve el misterio
que cubre, en un sagaz movimiento,
la totalidad del alma...
Bios Escritora.
miércoles, 10 de julio de 2019
domingo, 16 de junio de 2019
Al caer
Al caer,
el sueño es una nuez
que revienta:
Se revela,
es posible tomarlo…
mordisquearlo,
saborearlo
sentirlo en la lengua,
degustar su verdad.
Incluso,
sentir como se metamorfosea
hasta llegar a ser realidad…
domingo, 12 de mayo de 2019
Valiente
Duü̃xü̃i tama muü̃xü̃
Valiente
Se desvistió en la esquina del alquitrán y el cemento
De ese oloroso miedo disuelto entre alcantarillas.
Abrió sus venas canelas, tikunas de nacimiento.
Se desnudó de venenos, dejó brotar su saliva.
Se enterró a sí mismo para eclosionar de nuevo,
cual cigarra zumbadora en el vuelo del dialecto.
Navegó entre las lavas de profundas avenidas,
Se ungió del huito espeso: la pelazón de otras vidas.
Reventó en hombre tigre en nómada travesía.
Retiró con fino anzuelo las pirañas de sus dudas.
De su lengua, tantas sílabas de menjurjes citadinos,
de sus cuerdas la riqueza del tronco de sus historias.
Purificó el río del tabaco, del humo del cigarrillo.
Arrancó sus garras dudas, con dolor y valentía.
Se vistió de chamán entre plumas amarillas
en medio de una mañana,
en la estación de las aguas.
Resquebrajó su dureza, estrenó sus águilas uñas
Encendió su propio incienso, con la lengua de sus letras.
Danzó su corazón de río en el mar de sus recuerdos
en medio de Bogotá, esa selva donde aún brillan
los valientes, los abuelos, en las selvas de cemento.
Dedicado a aquellos que a diario se arrancan los miedos para continuar andando.
Gracias a la maestra Graciela Maglia (Instituto Caro y Cuervo) y a esos compañeros, visibles e invisibles, que "Viven en verso".
Glosario
Duü̃xü̃i tama muü̃xü̃: Valiente, en lengua tikuna.Huito: con el jugo del huito (Genipa americana) se tiñen la piel los tikuna en algunos rituales.La pelazón: ritual de paso de niña a mujer en los tikuna.
miércoles, 17 de abril de 2019
Cree
Nació,
umbilical, pálida
de ojos bruñidos.
Abandonó,
refugios ocultos
sin rayos de luz.
Soltó,
liberó,
sus pasos de siglos.
Hiló,
sencillos tejidos
caminos livianos.
¡Valiente!
Creyó.
Abrió
sus baúles.
Extrajo
de sí
anhelos eternos.
Gestó…
Sus hijos, deseos,
nacieron de sí.
Bebieron, del agua,
su alma de viento.
Crecieron,
sin prisa,
espíritus alud.
Así, convergieron,
sin pausa y con tiempo.
Voraces, sutiles:
sagrados milagros.
viernes, 8 de marzo de 2019
Vertientes femeninas. Vertientes campesinas
![]() |
| Mi bisabuela Agustina. Ejemplo de amor de mujer campesina. Autor de la foto: mi padre. Derechos reservados. |
floreció de nuevo
mi bisabuela Agustina.
Brotó entre los recuerdos
del corazón de mi padre.
Y, en una imagen,
me entregó generosa,
con una sonrisa
envuelta de pétalos,
la ternura de su ser.
Su imagen trajo a mí
a todas las mujeres
semillas de mi familia.
Aquellas que conozco
y las que nunca conocí.
Sin embargo, cada una
habita en mis células,
como mis padres y abuelos.
Su aroma hace presencia
y de su espalda se deslizan
dos vertientes de trenzas largas,
faldón y mantellina.
Sus manitos cruzadas
Hilan inocencia
con las agujas de su luz.
Gracias a todas mis mujeres
ancestrales campesinas,
celestes y divinas.
Guiños de las estrellas
que, diario, nos acompañan.
lunes, 11 de febrero de 2019
La postal: lo que guarda su tinta y papel
Existen, en nuestros cajones,
en ese baúl de los siglos,
recuerdos,
imágenes antiguas.
Reunión de ancestros
en tinta y papel.
Sus tiempos de travesías.
Unas donde se hilaban
los pasos de viajes
con los pies descalzos.
Ellos, revestidos de niñez
y adolescencia de sueños
convertirían sus deseos
en aventuras y travesías.
Todo eso, y mucho más,
contienen las imágenes,
esas postales
de lejanas cortezas.
Largos trayectos
realizados por padres o abuelos,
cuando todo lo relataba una carta
una imagen...
Y de, una sola,
se desprendía una historia.
Una donde el mar era tan grande
que se necesitaban meses
para tocar de nuevo la tierra,
y sentir en la orilla
la nostalgia del terruño del ayer.
Esas postales de cartón y tinta
roídas por las cintas del pasado
son tesoros con aroma de silencios
que en los ojos guardan,
pero, por si solas hablan.
Esta es de los años 50.
Procede del desierto del Sinaí
cuando mi ruta paternal,
desde su parcela de labranza,
siendo niño,
jamás pensó
que un día habitaría allí.
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